Hubo una década en la que el cine no solo contaba historias: fabricaba mitos de metal y fibra de carbono. Los años 90 llenaron las pantallas de motores turboalimentados, carrocerías bajitas y escenas de carreras callejeras que cambiaron para siempre la forma en que el público veía un auto deportivo japonés o americano. Lo que empezó como atrezzo de cine terminó convirtiéndose en objeto de deseo mundial.
Hoy, esos mismos modelos que alguna vez se conseguían con presupuestos modestos de tuning se subastan por cifras que superan por mucho su precio original de fábrica. Aquí repasamos cinco autos de los 90 que el cine transformó en leyenda y que actualmente valen una fortuna.
1. Toyota Supra del 1997
El Toyota Supra de cuarta generación tenía un diseño de líneas curvas, capó alargado y un alerón trasero que se volvió sinónimo de la cultura tuner. Su cabina, sencilla pero deportiva, priorizaba la conexión con el conductor por encima del lujo, y su motor 2JZ-GTE se ganó fama de indestructible incluso modificado al extremo.
Con 320 caballos de fuerza y 315 libras pie de torque de fábrica, el Supra podía superar los 700 caballos de fuerza con modificaciones sencillas gracias a su bloque sobrediseñado. Su papel protagónico en «The Fast and the Furious» del 2001 disparó su demanda, y hoy un ejemplar original en buen estado puede superar fácilmente los 150,000 dólares en subasta.
2. Mazda RX-7 del 1993
La tercera generación del RX-7 lucía una silueta orgánica, casi de escultura, con faros escamoteables y un maletero pequeño de apenas 6.6 pies cúbicos que sacrificaba practicidad por aerodinámica pura. Su motor rotativo Wankel era una rareza mecánica que fascinaba a ingenieros y cinéfilos por igual.
Su bi-turbo 13B-REW entregaba 255 caballos de fuerza y 217 libras pie de torque, cifras modestas comparadas con la rivalidad actual, pero devastadoras en su época gracias a un peso pluma. Su aparición en «The Fast and the Furious» y en «Initial D» lo volvió objeto de culto, y su escasez actual dispara precios en cada subasta.
3. Nissan 300ZX del 1990
El 300ZX Twin Turbo combinaba un diseño futurista con faros pop-up y una cabina orientada por completo al piloto, con tecnología de dirección en las cuatro ruedas poco común para su época. Fue uno de los primeros deportivos japoneses en sentirse verdaderamente premium.
Su motor V6 biturbo generaba 300 caballos de fuerza y 283 libras pie de torque, suficientes para competir con superdeportivos europeos mucho más caros. Su presencia en «The Fast and the Furious» reactivó el interés por un modelo que hoy es difícil de encontrar sin modificaciones invasivas.
4. Ford Mustang GT del 1994
El rediseño SN95 le dio al Mustang una identidad más agresiva y moderna, con una cabina renovada y un maletero práctico de 10 pies cúbicos que lo mantenía como un deportivo utilizable a diario. Su presencia constante en persecuciones cinematográficas lo convirtió en sinónimo de músculo americano.
Bajo el capó, su V8 de 5.0 litros entregaba 215 caballos de fuerza y 285 libras pie de torque, un rugido inconfundible que Hollywood explotó en decenas de escenas de acción. Hoy los ejemplares bien conservados de esta generación son piezas codiciadas por coleccionistas.
5. Honda Civic Si del 1992
El Civic EG lucía una carrocería liviana y compacta con un maletero tipo hatchback de 12 pies cúbicos, ideal para la naciente cultura del tuning callejero. Su cabina minimalista invitaba a modificarlo sin culpa, algo que miles de jóvenes hicieron tras verlo en pantalla.
Su motor VTEC entregaba 125 caballos de fuerza y 106 libras pie de torque, cifras humildes, pero su relación peso-potencia lo hacía ágil en pista improvisada. Gracias a «The Fast and the Furious», pasó de auto económico a leyenda del tuning, y hoy los ejemplares originales sin modificar son casi imposibles de hallar.
Yuniet Blanco Salas